viernes, 25 de noviembre de 2011

Papanaşi

Setenta y siete entradas publicadas hasta el momento en este blog y aún no he hablado siquiera de una de las cosas que hacen genuina, más aún, a Rumanía: la GASTRONOMÍA.

Sí amigos lectores, hoy nos movemos entre fogones.


Pensar en la gastronomía rumana es recordar numerosos platos, sabores, olores, un postre te recuerda a personas, un plato de la comida a un lugar, conversaciones, sonrisas. Pensar en comida rumana es saborear el "Sarmale", "Papanaşi", "Ardei umpluti", "Covrigi", "Mămăliguţă cu brânză şi smântână" y un largo etcétera.

Al ser la primera entrada dedicada a un plato rumano empezaré con uno de los más famosos, el Papanaşi.

Nunca he sabido explicar muy bien qué es un "papanaşi" (por cierto, se pronuncia "papansh"; la letra "ş" es como la "sh" de "she"(ella) en inglés), y al final todos acabamos diciendo que es como una mezcla de rosquilla y bizcocho, tierno por dentro y tostado por fuera. Se come caliente y va acompañado de nata líquida, y mermelada de cerezas, aunque va bien con una de frambuesas, por ejemplo. Exquisito el contraste entre lo dulce de la mermelada y el toque ácido de la nata, y de frío y caliente del recién hecho.

Es escribir y pensar en ello y se me hace la boca agua...

Lo normal es que en los restaurantes la ración sea de dos bolas, coronadas éstas por otras más pequeñas. Algunos valientes piensan que después de una buena comida uno puede coronarse terminando con un "papanaşi" y más de uno casi reventó en el intento...


Es un postre bastante fuerte, de muchas calorías y que comiéndote uno estás lleno para el resto del día. Perfecto para días fríos, te pones las pilas rápidamente.

Recuerdo que la primera vez que lo comí fue durante los primeros días de octubre en Lipscani donde nos juntamos muchísimos estudiantes Erasmus, aquel día conocí a José, a Iulia, etc. Días donde aún mi inglés no fluía bastante bien pero me daba para defenderme. Días de locura.

Cumpleaños de Valentina, soplando las velas en un "papanaşi"

Pero un buen lugar para deleitarse con esta joya gastronómica es el restaurante "Caru cu Bere" (la foto de más arriba es una de los salones), del que hablaré en otra ocasión.


Sin lugar a dudas, caí enamorado de este postre rumano. Tengo unas ganas inmensas de volver y comerme uno... por lo menos.


Ahora imagina que estás en "Caru cu Bere", entre amigos, comiendo un delicioso "papanaşi" y de fondo música de Charlie Parker.
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Dejo la receta del postre por si algún cocinillas se aventura a hacerlo (espero mensaje con resultado):

-400 grs. de queso cottage bien escurrido
-4 cucharadas de semolina
-200 grs. de harina aproximadamente
-2 cucharadas de azúcar
-2 huevos
-2 cucharaditas de polvo de hornear
-cáscara rallada de un limón
-aceite para freir
-mermelada
-nata líquida

Se mezcla el queso con los huevos, el azúcar y se bate bien, luego se le agregan los demás ingredientes, agregando la harina de a poco, cuidando de que la masa no quede muy dura, sólo lo necesario como para formar con las manos un círculo como una rosquilla. Se hacen tambíen las bolitas que se ponen encima y se frien en el aceite.

Para armar el postre se coloca en un plato la rosquilla y se rellena el centro con mermelada, la nata y se coloca la bolita encima.

Y a chuparse los deditos.

"Pofta buna" o "Que aproveche.

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